Archive for Enero, 2008

Mi amigo Víctor

Posted 07 Ene 2008 — by daniel
Category Opinión

thor.jpgVíctor es uno de esos personajes que la vida te regala, una de esas personas a las que puedes llamarla amigo, pero con todas sus letras A-M-I-G-O. Hace ya muchos, muchos años que nos conocemos, lástima que no sea una mujer, habría sido la esposa perfecta, je, je, je, y en fin, a estas alturas lo de cambiar de orientación sexual no se yo…. y en todo este tiempo, a veces trabajando codo a codo, otras llamándonos o viéndonos de higos a brevas, siempre hemos tenido una conexión especial. El típico caso de “voy a llamar a Víctor a ver cómo anda” y casualmente estaba fastidiado o de mal genio por algo. Hecho este que sucedía a la inversa en más o menos, la misma proporción.

Aun recuerdo la putada que le gasté para su boda, hice una colecta entre los compañeros de la ofi para regalarle un perro, un precioso cachorro de Schnauzer. Hasta aquí cualquiera diría que es un bonito regalo, el show fue cuando llegaron al momento de ¡a quien coño se lo colocamos durante el viaje de novios!, ja, ja, ja.

Trabajamos duro mucho tiempo, hombro con hombro, haciendo además lo que nos gustaba. Sufrimos alegrías, nervios y como no, decepciones juntos y sin embargo y a pesar de que mucha gente decía -y siguen diciendo- que es más raro que un perro verde y más soso que un domingo sin dinero, yo siempre me he sentido muy cercano a su forma de pensar, de enfrentar la vida y cómo no, a su especial sentido del humor, cargado de ironía y sarcasmo.

Pues en la última llamada que le hice -en realidad le llamé por varios motivos, primero porque me decía mi Pepito Grillo “llama al Víctor mamón” y la otra por joder, ya que estaba yo por lejanas tierras y mi ánimo no era otro que el de provocar envidia, mala leche que tiene uno- pues como decía, le llamé y me dejo algo jodido cuando me dijo de forma seria y cruda “Tengo Cáncer”, sabiendo que con esas cosas no se juega y dado el tono de su voz, estaba claro que me estaba informando de un hecho cierto.

Habida cuenta que, por motivos que no vienen al caso, tengo cierta información al respecto de esa enfermedad y mas aún en el aspecto que afecta a mi amigo, fui consciente en unos segundos del reto al que le tocaba enfrentarse. Un reto de vida sin duda alguna, donde increíblemente la mejor medicina es uno mismo, hay que tenerlos bien puestos para afrontar ese hecho, la sola palabra ya te cuece las entrañas. Es cierto de que cada día la ciencia médica le arranca trozos de fiereza a la enfermedad, pero el susto no te lo quita ni Dios.

Mi amigo ya está en plano proceso de quimio, tiene algunos días buenos y otros no tanto, hoy leo en su blog que anda algo fastidiado, es curioso, pero llevo dos días bien jodido yo también, dolores por todos sitios, una jodida acidez de estómago que me tiene negro, mi puñetera rodilla izquierda -esa que me compre en un todo a 100- se ha revelado contra mí, y manda huevos que andamos en la misma, claro, que yo no tengo Cáncer. Lo mío es casi peor, me estoy volviendo imbécil a marchas forzadas, aunque según cuentan algunos, casi ni se me nota, en fin, podría ser peor, podría llover.

Se que es un camino muy difícil y muy duro, quizás más por lo psíquico que por lo físico. A lo físico le echas un par y “palante”, pero lo otro, mmm, eso si cuesta, ya que realmente entablas una batalla contra ti mismo, le das vueltas a la cabeza hasta marearte y al final siempre acabas en la misma calle. A mucha gente eso le hunde, pero a mi amigo eso no le va a pasar, lo sé porque lo conozco bien y por si acaso lo he amenazado de caérle a ostias si se me viene abajo, nunca está de mas tener un plan B, je, je.

Es por eso, y por muchas más cosas que no soy capaz de escribir, que hoy le dedico estas sencillas palabras en abierto, al abasto de todo el mundo, son para él. Los pocos que me conocen bien saben que no soy amigo de abrirme al gran público y que la fama no me atrae en absoluto, pero por eso mismo me arranco el traje de cobarde por primera vez para dejar claro que lo nuestro es para lo bueno y para lo malo, en la salud y en la enfermedad.

Tu amigo Daniel.

PD: Tú si eres leyenda y no el comemierda del Will “Esmit”

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Permitidme tutearos, imbéciles

Posted 05 Ene 2008 — by Tronera
Category Derechos, Opinión

reverte1_04.jpgAunque no es de ayer mismo y ciertamente ha tenido una buena difusión por la red, no puedo evitar el ceder este envío a la elocuencia del Sr. Arturo Pérez-Reverte que se ha marcado un escrito a su estilo, directo y a la garganta.

De forma totalmente drástica desglosa una triste realidad, acontecida por la gracia de los próceres patrios del Reino de España, aquellos que, a pesar de su color político, siguen con la asquerosa costumbre del a Dios rogando y con el mazo dando, en este caso educativamente hablando. Estos dirigentes que han usado toda su -casi inexistente- capacidad mental en proteger la propiedad intelectual (La de la SGAE, claro) obviando que no han promovido algo más importante si cabe, la capacidad intelectual. ¿Propiedad versus capacidad?, mmm, ¿cual me deja más dinero?, ¡que se joda la capacidad!

Tras varios lustros de “libertad” lo han conseguido; un parque de mentes jóvenes apocilgadas, más pendientes del Burri King y el último jodido juego de la Play o en su defecto -peor aun- de como subir a Youtube el vídeo donde aporreamos a Manolo, el tonto de la clase. ¿Dónde perdimos el camino?, ¿dónde?. porque no puedo evitar rememorar la célebre máxima de Machado “Caminante no hay camino…”

Sumas y siguen, en fin, tras esta breve disquisición personal, no dejen de leer este texto.
PATENTE DE CORSO, por Arturo Pérez-Reverte

Permitidme tutearos, imbéciles

Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros –aquí matizaré ministros y ministras– de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera.

No quiero que acabe el mes sin mentaros –el tuteo es deliberado– a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía. De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.

Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia.

Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana –que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural–, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña.

Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico».

O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.

Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española–. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos».

Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p’alante.

Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.

Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado.

Fuente

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