Víctor es uno de esos personajes que la vida te regala, una de esas personas a las que puedes llamarla amigo, pero con todas sus letras A-M-I-G-O. Hace ya muchos, muchos años que nos conocemos, lástima que no sea una mujer, habría sido la esposa perfecta, je, je, je, y en fin, a estas alturas lo de cambiar de orientación sexual no se yo…. y en todo este tiempo, a veces trabajando codo a codo, otras llamándonos o viéndonos de higos a brevas, siempre hemos tenido una conexión especial. El típico caso de “voy a llamar a Víctor a ver cómo anda” y casualmente estaba fastidiado o de mal genio por algo. Hecho este que sucedía a la inversa en más o menos, la misma proporción.
Aun recuerdo la putada que le gasté para su boda, hice una colecta entre los compañeros de la ofi para regalarle un perro, un precioso cachorro de Schnauzer. Hasta aquí cualquiera diría que es un bonito regalo, el show fue cuando llegaron al momento de ¡a quien coño se lo colocamos durante el viaje de novios!, ja, ja, ja.
Trabajamos duro mucho tiempo, hombro con hombro, haciendo además lo que nos gustaba. Sufrimos alegrías, nervios y como no, decepciones juntos y sin embargo y a pesar de que mucha gente decía -y siguen diciendo- que es más raro que un perro verde y más soso que un domingo sin dinero, yo siempre me he sentido muy cercano a su forma de pensar, de enfrentar la vida y cómo no, a su especial sentido del humor, cargado de ironía y sarcasmo.
Pues en la última llamada que le hice -en realidad le llamé por varios motivos, primero porque me decía mi Pepito Grillo “llama al Víctor mamón” y la otra por joder, ya que estaba yo por lejanas tierras y mi ánimo no era otro que el de provocar envidia, mala leche que tiene uno- pues como decía, le llamé y me dejo algo jodido cuando me dijo de forma seria y cruda “Tengo Cáncer”, sabiendo que con esas cosas no se juega y dado el tono de su voz, estaba claro que me estaba informando de un hecho cierto.
Habida cuenta que, por motivos que no vienen al caso, tengo cierta información al respecto de esa enfermedad y mas aún en el aspecto que afecta a mi amigo, fui consciente en unos segundos del reto al que le tocaba enfrentarse. Un reto de vida sin duda alguna, donde increíblemente la mejor medicina es uno mismo, hay que tenerlos bien puestos para afrontar ese hecho, la sola palabra ya te cuece las entrañas. Es cierto de que cada día la ciencia médica le arranca trozos de fiereza a la enfermedad, pero el susto no te lo quita ni Dios.
Mi amigo ya está en plano proceso de quimio, tiene algunos días buenos y otros no tanto, hoy leo en su blog que anda algo fastidiado, es curioso, pero llevo dos días bien jodido yo también, dolores por todos sitios, una jodida acidez de estómago que me tiene negro, mi puñetera rodilla izquierda -esa que me compre en un todo a 100- se ha revelado contra mí, y manda huevos que andamos en la misma, claro, que yo no tengo Cáncer. Lo mío es casi peor, me estoy volviendo imbécil a marchas forzadas, aunque según cuentan algunos, casi ni se me nota, en fin, podría ser peor, podría llover.
Se que es un camino muy difícil y muy duro, quizás más por lo psíquico que por lo físico. A lo físico le echas un par y “palante”, pero lo otro, mmm, eso si cuesta, ya que realmente entablas una batalla contra ti mismo, le das vueltas a la cabeza hasta marearte y al final siempre acabas en la misma calle. A mucha gente eso le hunde, pero a mi amigo eso no le va a pasar, lo sé porque lo conozco bien y por si acaso lo he amenazado de caérle a ostias si se me viene abajo, nunca está de mas tener un plan B, je, je.
Es por eso, y por muchas más cosas que no soy capaz de escribir, que hoy le dedico estas sencillas palabras en abierto, al abasto de todo el mundo, son para él. Los pocos que me conocen bien saben que no soy amigo de abrirme al gran público y que la fama no me atrae en absoluto, pero por eso mismo me arranco el traje de cobarde por primera vez para dejar claro que lo nuestro es para lo bueno y para lo malo, en la salud y en la enfermedad.
Tu amigo Daniel.
PD: Tú si eres leyenda y no el comemierda del Will “Esmit”
Aunque no es de ayer mismo y ciertamente ha tenido una buena difusión por la red, no puedo evitar el ceder este envío a la elocuencia del Sr. Arturo Pérez-Reverte que se ha marcado un escrito a su estilo, directo y a la garganta.