No, no has leído mal, el título del envío está bien. Todo viene de una cena de hace unos pocos días, donde una parte de los asistentes eran gays (osea, homosexuales, por si alguien no se ha dado cuenta) Yo, que soy bastante paleto -para que nos vamos a engañar, las cosas son así-, notaba ciertas actitudes extrañas en los citados comensales, y dado que soy un dechado de sinceridad se lo pregunté a uno de ellos (excesivamente amanerado) que por qué hacía cosas tan raras, y con toda la tranquilidad del mundo me dijo que porque era gay. Bien, salido uno del armario, salieron los demás, de 7 comensales 4 eran gays. Y oye, que son gente normal y corriente, nada que ver con los relatos de la señora Palin o el Papa. Read More